TEJEDOR DE SOMBRÁS
Iba trepando poco a poco el alba
detrás del horizonte.
Los gallos ya cantaban,
los hombres despertaban
y, nadie sabe dónde,
se ocultaba la luna.
yo te observaba a ti tras mi ventana;
te habías escondido entre lagunas
de sombra en la ciudad.
Mas estaba muy claro:
tú; debajo de tú sayo obsidiana,
sin dudas, sin reparos…
Tú; habías vuelto a actuar.
Por Juan Fernández
